jueves, 1 de junio de 2023

Bunge

SÍNTESIS DEL TEXTO DE MARIO BUNGE

LA CIENCIA: SU MÉTODO Y SU FILOSOFÍA

Cap. 1: ¿Qué es la ciencia?

CONTENIDOS:

LAS CIENCIAS SON FORMALES O FACTICAS.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES:
-FÁCTICO
-TRASCIENDE LOS HECHOS
-ANALÍTICO
-ESPECIALIZADO
-CLARIO Y PRECISO
-COMUNICABLE
-VERIFICABLE
-METÓDICO
-SISTEMÁTICO
-GENERAL
-LEGAL
-EXLICATIVO
-ABIERTO
-ÚTIL

CLASIFICACIÓN GENERAL: FORMALES Y FACTICAS.

No toda la investigación científica procura el conocimiento objetivo.

Los diversos sistemas de lógica formal y los diferentes capítulos de la matemática pura son racionales, sistemáticos y verificables, pero no son objetivos; no nos dan informaciones acerca de la realidad: no se ocupan de los hechos.

La lógica y la matemática tratan de entes ideales, abstractos o interpretados, que sólo existen en la mente humana.

Lógicos y matemáticos construyen sus propios objetos de estudio.

A menudo lo hacen por abstracción de objetos reales (naturales y sociales); el trabajo ideal del lógico o del matemático puede satisfacer necesidades del naturalista, del sociólogo o del tecnólogo.

Por ejemplo, el concepto de número abstracto (ver ficha).

Por inventar entes formales y establecer relaciones entre ellos, se les llama ciencias formales: sus objetos no son cosas ni procesos, sino, en lenguaje pictórico, formas que admiten un surtido ilimitado de contenidos, fácticos o empíricos.

Podemos establecer correspondencias entre esas formas (u objetos formales), por una parte, y cosas y procesos pertenecientes a cualquier nivel de la realidad por la otra.

Las ciencias recurren a la matemática como herramienta para realizar la más precisa reconstrucción de las complejas relaciones que se encuentran entre los hechos y entre los diversos aspectos de los hechos; dichas ciencias no identifican las formas ideales con los objetos concretos, sino que interpretan las primeras en términos de hechos y de experiencias (o, lo que es equivalente, formalizan enunciados fácticos).

La lógica formal: algunas de sus partes —en particular, pero no exclusivamente, la lógica proposicional bivalente— pueden hacerse corresponder a aquellas entidades psíquicas que llamamos pensamientos.

Estas interpretaciones son, dentro de ciertos límites, arbitrarias: se justifican por el éxito, la conveniencia o la ignorancia.

El significado fáctico o empírico que se les asigna a los objetos formales no es una propiedad intrínseca de los mismos.

Las ciencias formales jamás entran en conflicto con la realidad.

La paradoja de que, siendo formales, se "aplican" a la realidad: en rigor no se aplican, sino que se emplean en la vida cotidiana y en las ciencias fácticas a condición de que se les superpongan reglas de correspondencia adecuada.

Establecen contacto con la realidad a través del puente del lenguaje, tanto el ordinario como el científico.

División de las ciencias: formales (o ideales) y fácticas (o materiales).

Según tipos de enunciados: los enunciados formales consisten en relaciones entre signos, los enunciados de las ciencias fácticas se refieren a sucesos y procesos.

Según el método: las ciencias formales demuestran lógicamente sus teoremas; las ciencias fácticas necesitan más que la lógica formal: para confirmar sus conjeturas necesitan de la observación y/o experimento.

Las ciencias fácticas tienen que mirar las cosas, y, siempre que les sea posible, cambiarlas deliberadamente para intentar descubrir en qué medida sus hipótesis se adecuan a los hechos.

Cuando se demuestra un teorema lógico o matemático no se recurre a la experiencia: el conjunto de postulados, definiciones, reglas de formación de las expresiones dotadas de significado, y reglas de inferencia deductiva —en suma, la base de la teoría dada—, es necesaria y suficiente para ese propósito.

El proceso constructivo, en que la experiencia desempeña un gran papel de sugerencias, se limita a la formación de los puntos de partida (axiomas).

En matemática la verdad consiste, en la coherencia del enunciado dado con un sistema de ideas admitido previamente: no es absoluta sino relativa a un sistema.

Las teorías matemáticas abstractas, que contienen términos no interpretados, pueden desarrollarse sin plantear el problema de la verdad.

En las ciencias fácticas; (1) se usan sólo símbolos interpretados; (2) la coherencia lógica es necesaria, pero no suficiente; (3) los enunciados deben ser verificables (directa o indirectamente).

Para anunciar que un enunciado es (probablemente) verdadero se requieren datos empíricos (proposiciones acerca de observaciones o experimentos).

Sólo la experiencia puede decirnos si una hipótesis relativa a cierto grupo de hechos materiales es adecuada o no.

"El mejor fundamento de esta regla metodológica que acabamos de enunciar es que la experiencia le ha enseñado a la humanidad que el conocimiento de hecho no es convencional, que si se busca la comprensión y el control de los hechos debe partirse de la experiencia."

La experiencia indica si una hipótesis es probablemente adecuada, sin excluir la posibilidad de que estudios ulteriores puedan dar mejores reconstrucciones conceptuales.

El conocimiento fáctico, aunque racional, es esencialmente probable; la inferencia científica es una red de inferencias deductivas (demostrativas) y probables (inconcluyentes).

La naturaleza misma del método científico impide la confirmación final de las hipótesis fácticas.

Los científicos no sólo procuran acumular elementos de prueba de sus suposiciones multiplicando el número de casos en que ellas se cumplen; también tratan de obtener casos desfavorables a sus hipótesis, fundándose en el principio lógico de que una sola conclusión que no concuerde con los hechos tiene más peso que mil confirmaciones.

El conocimiento científico es racional: (a) está constituido por conceptos, juicios y raciocinios y no por sensaciones, imágenes,

pautas de conducta; (b) esas ideas pueden combinarse de acuerdo con algún conjunto de reglas lógicas con el fin de producir nuevas ideas (inferencia deductiva), que no son enteramente nuevas desde un punto de vista estrictamente lógico, puesto que están implicadas por las premisas de la deducción; pero sí gnoseológicamente nuevas en la medida en que expresan conocimientos de los que no se tenía conciencia antes de efectuarse la deducción; (c) se organizan en sistemas de ideas, conjuntos ordenados de proposiciones(teorías).

El conocimiento científico es objetivo: (a) se adecúa a su objeto, busca la verdad; (b) verifica la adecuación a los hechos mediante observación y experimentos, de preferencia controlables y reproducibles.

CARACTERÍSTICAS DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES FÁCTICO

El conocimiento científico es fáctico: conocimiento de hechos.

La ciencia intenta describir los hechos tal como son.

Los enunciados fácticos confirmados se llaman usualmente "datos empíricos"; se obtienen con ayuda de teorías (por esquemáticas que sean) y son a su vez útiles para la elaboración teórica.

Una subclase de datos empíricos es de tipo cuantitativo; los datos numéricos y métricos se disponen a menudo en tablas, las más importantes de las cuales son las tablas de constantes (tales como las de los puntos de fusión de las diferentes sustancias).

La recolección de datos y su organización no es la finalidad principal de la investigación: deben incorporarse a teorías para ser útiles.

El análisis científico no siempre debe respetar los hechos.

La investigación científica también consiste en operar sobre los objetos; tales cambios son objetivos, y se presume que pueden entenderse en términos de leyes: no son conjurados arbitrariamente por el experimentador.

El investigador intenta describir las características y el monto de la perturbación que produce en el acto del experimento; procura, estimar la desviación o "error" producido.

Los científicos actúan haciendo tácitamente la suposición de que el mundo existiría aun en su ausencia, aunque no exactamente de la misma manera.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO TRASCIENDE LOS HECHOS

El conocimiento científico trasciende los hechos:descarta los hechos, produce nuevos hechos, y los explica.

Los científicos no se limitan a los hechos observados: exprimen la realidad a fin de ir más allá de las apariencias; rechazan el grueso de los hechos percibidos, por ser un montón de accidentes, seleccionan los que consideran relevantes, controlan hechos y, en lo posible, los reproducen.

Incluso producen cosas nuevas.

No aceptan nuevos hechos a menos que puedan certificar de alguna manera su autenticidad, mostrando que son compatibles con lo que se sabe.

Los científicos descartan las imposturas y los trucos mágicos porque no encuadran en hipótesis muy generales y fidedignas, que han sido puestas a prueba en incontables ocasiones.

No consideran su propia experiencia individual como un tribunal inapelable; se fundan en la experiencia colectiva y en la teoría.

Racionalizan la experiencia en lugar de limitarse a describirla; no inventariando los hechos sino explicándolos por medio de hipótesis (en particular, enunciados de leyes) y sistemas de hipótesis (teorías).

Los científicos conjeturan lo que hay tras los hechos observados, y de continuo inventan conceptos que carecen de correlato empírico.

Este trascender la experiencia inmediata, ese salto del nivel observacional al teórico, permite mirar con desconfianza los enunciados sugeridos por meras coincidencias, predecir la existencia real de cosas y procesos ocultos a primera vista pero que instrumentos (materiales o conceptuales) más potentes pueden descubrir.

Las discrepancias entre las previsiones teóricas y los hallazgos empíricos figuran entre los estímulos más fuertes para edificar teorías nuevas y diseñar nuevos experimentos.

No son los hechos por sí mismos sino su elaboración teórica y la comparación de las consecuencias de las teorías con los datos observacionales, la principal fuente del descubrimiento de nuevos hechos.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES ANALÍTICO

La ciencia es analítica: aborda problemas circunscriptos, uno a uno, y trata de descomponerlo todo en elementos (no necesariamente últimos o siquiera reales).

No se plantea cuestiones tales como "¿Cómo es el universo en su conjunto?", o "¿Cómo es posible el conocimiento?"

Trata de de entender toda situación total en términos de sus componentes; intenta descubrir los elementos que explican su integración.

Sus problemas y soluciones son parciales; al comienzo los problemas son estrechos o es preciso estrecharlos.

A medida que la investigación avanza, su alcance se amplía.

Sus resultados son generales: se refieren a clases de objetos, y están, o tienden a ser incorporados en teorías.

El análisis no es tanto un objetivo como una herramienta para construir síntesis teóricas.

La ciencia auténtica no es atomista ni totalista.

La investigación comienza descomponiendo sus objetos a fin de descubrir el "mecanismo" interno responsable de los fenómenos observados.

Análisis del mecanismo: determinar la naturaleza de sus partes; examinar la interdependencia de las partes, reconstruir el todo en términos de sus partes interconectadas.

El análisis no disuelve la integración: es una manera de descubrir cómo emergen, subsisten y se desintegran los todos.

La ciencia no ignora la síntesis: lo que sí rechaza es la pretensión irracionalista de que las síntesis pueden ser aprehendidas por una intuición especial, sin previo análisis.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES ESPECIALIZADO

La investigación científica es especializada como consecuencia del enfoque analítico.

No obstante la unidad del método científico, su aplicación depende del asunto; esto explica la multiplicidad de técnicas y la relativa independencia de los diversos sectores de la ciencia.

El viejo dualismo materia-espíritu había sugerido la división de las ciencias en Naturwissenschaften y Geisteswissenschaften.

Pero estos géneros difieren en cuanto al asunto, a las técnicas y al grado de desarrollo, no así en lo que respecta al objetivo, método y alcance.

El dualismo razón-experiencia había sugerido la división de las ciencias fácticas en racionales y empíricas.

La dicotomía ciencias deductivas—ciencias inductivas es improcedente: toda empresa científica es inductiva y deductiva, sin hablar de otros tipos de inferencia.

La especialización no ha impedido la formación de campos interdisciplinarios.

La investigación tiende a estrechar la visión del científico individual; remedio: una dosis de filosofía.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES CLARIO Y PRECISO

El conocimiento científico es claro y preciso.

El conocimiento ordinario usualmente es vago e inexacto; en la vida diaria nos preocupamos poco por definiciones precisas, descripciones exactas, o mediciones afinadas, o no lograríamos marchar al paso de la vida.

El conocimiento científico torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa; pero es más que sentido común organizado: proviene del sentido común y se diferencia evitando su vaguedad y superficialidad.

Procura precisión: nunca enteramente libre de vaguedades, pero se las ingenia para mejorar la exactitud; nunca del todo libre de error, pero con técnicas para detectar errores y sacarles provecho.

La claridad y la precisión se obtienen en ciencia de las siguientes maneras:

a) los problemas se formulan de manera clara; lo primero, y a menudo lo más difícil, es distinguir cuáles son los problemas; no hay artillería analítica o experimental que pueda ser eficaz si no se ubica adecuadamente al enemigo;

b) la ciencia parte de nociones que parecen claras al no iniciado; las complica, purifica y eventualmente las rechaza; la transformación progresiva de las nociones corrientes se efectúa incluyéndolas en esquemas teóricos.

Así, por ejemplo, "distancia" adquiere un sentido preciso al ser incluida en la geometría métrica y en la física;

c) la ciencia define la mayoría de sus conceptos: algunos se definen en términos de conceptos no definidos o primitivos, otros de manera implícita, esto es, por la función que desempeñan en un sistema teórico (definición contextual).

Las definiciones son convencionales, pero no se las elige caprichosamente: deben ser convenientes y fértiles.

(¿De qué vale, por ejemplo, poner un nombre especial a las muchachas pecosas que estudian ingeniería y pesan más de 50 kg?)

Una definición establecida debe respetarse para evitar inconsecuencias;

d) la ciencia crea lenguajes artificiales inventando símbolos (palabras, signos matemáticos, símbolos químicos, etc.); a estos signos se les atribuye significados determinados por medio de reglas de designación (tal como "en el presente contexto H designa el elemento de peso atómico unitario").

Los símbolos básicos serán tan simples como sea posible, pero podrán combinarse conforme a reglas determinadas para formar configuraciones tan complejas como sea necesario (las leyes de combinación de los signos que intervienen en la producción de expresiones complejas se llaman reglas de formación);

e) la ciencia procura siempre medir y registrar los fenómenos. Los números y las formas geométricas son de gran importancia en el registro, la descripción y la inteligencia de los sucesos y procesos.

En lo posible, los datos debieran disponerse en tablas o resumirse en fórmulas matemáticas.

La formulación matemática, deseable como es, no es una condición indispensable para el conocimiento científico; en ciencia se requiere exactitud en sentido general; la vaguedad conceptual inutiliza la mayor exactitud numérica o metrica.

La investigación científica también emplea, en medida creciente, capítulos no numéricos y no métricos de la matemática (topología, grupos, álgebra de las clases; que no son ciencias del número y la figura, sino de la relación.)


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES COMUNICABLE

El conocimiento científico es comunicable: no es inefable sino expresable, no es privado sino público.

Comunica información a los iniciados.

Hay sentimientos oscuros y nociones difusas, incluso en el desarrollo de la ciencia (aunque no en la presentación final del trabajo científico), pero es preciso aclararlos antes de poder estimar su adecuación.

Lo que es inefable no es de la ciencia, cuyo lenguaje es informativo y no expresivo o imperativo.

La inefabilidad misma es, en cambio, tema de investigación científica.

La comunicabilidad es posible gracias a la precisión; y es condición necesaria para la verificación de los datos empíricos y de las hipótesis científicas.

Aun cuando, por "razones" comerciales o políticas, se mantengan en secreto durante algún tiempo unos trozos del saber, deben ser comunicables en principio para que puedan ser considerados científicos.

La comunicación de la ciencia no sólo perfecciona la educación general sino que multiplica las posibilidades de su confirmación o refutación.

La verificación independiente ofrece las máximas garantías técnicas y morales, en escala internacional.

El secreto en materia científica es enemigo del progreso; puede originar estancamiento en la cultura, la tecnología, la economía, y también corrupción moral.



EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES VERIFICABLE

El conocimiento científico es verificable: debe aprobar el examen de la experiencia.

A fin de explicar un conjunto de fenómenos, el científico inventa conjeturas.

El test de las hipótesis fácticas es empírico, esto es, observacional o experimental.

Esta verdad es contribución de la ciencia helenística.

Las ideas científicas si fracasan en la práctica, fracasan por entero.

La experimentación puede calar más profundamente que la observación, porque efectúa cambios en lugar de limitarse a registrar variaciones: aísla y controla las variables sensibles o pertinentes.

Los resultados experimentales son pocas veces interpretables de una sola manera.

No todas las ciencias pueden experimentar; en ciertos capítulos de la astronomía y de la economía se alcanza una gran exactitud sin ayuda del experimento.

La ciencia fáctica es empírica: la comprobación de sus hipótesis involucra la experiencia; pero no necesariamente experimental ni es agotada por las ciencias de laboratorio como la física.

Los modos de comprobación dependen del tipo de objeto, del tipo de hipótesis y de los medios disponibles.

Una multitud de técnicas de verificación empírica.

La verificación de la fórmula de un compuesto químico se hace de manera muy diferente que la verificación de un cálculo astronómico o de una hipótesis concerniente al pasado de las rocas o de los hombres.

Las técnicas de verificación evolucionan en el curso del tiempo; sin embargo, siempre consisten en poner a prueba consecuencias particulares de hipótesis generales (entre ellas, enunciados de leyes).

Siempre se reducen a mostrar que hay, o que no hay, algún fundamento para creer que las suposiciones en cuestión corresponden a los hechos observados o a los valores medidos.

Sin verificabilidad no podría decirse que los científicos procuran alcanzar conocimiento objetivo.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES METÓDICO

La investigación científica es metódica: planeada.

Los investigadores no tantean en la oscuridad: saben lo que buscan y cómo encontrarlo.

El planeamiento de la investigación no excluye el azar; al hacer un lugar a los acontecimientos imprevistos es posible aprovechar la interferencia del azar y la novedad inesperada.

A veces el investigador produce el azar deliberadamente; ejemplo: el muestreo aleatorio.

Pone el azar al servicio de orden; no hay paradoja: el acaso opera al nivel de los individuos, el orden opera en el grupo.

Todo trabajo de investigación se funda sobre el conocimiento anterior, y en particular sobre las conjeturas mejor confirmadas.

(Uno de los muchos problemas de la metodología es, precisamente proponer criterios para decidir si una hipótesis puede considerarse razonablemente confirmada.)

La investigación procede conforme a reglas y técnicas que han resultado eficaces en el pasado y continuamente mejoradas, mediante nuevas experiencias, y también como resultado del examen matemático y filosófico.

Una regla de procedimiento de la ciencia fáctica: las variables relevantes (o que se sospecha que son sensibles) debieran variarse una cada vez.

La ciencia fáctica emplea el método experimental ensentido amplio: el test empírico de conclusiones particulares extraídas de hipótesis generales.

Este tipo de verificación requiere la manipulación de la observación y el registro de fenómenos; requiere también el control de las variables o factores relevantes; siempre que fuera posible debiera incluir la producción artificial deliberada de los fenómenos en cuestión, y en todos los casos exige el análisis de los datos obtenidos en el curso de los procedimientos empíricos.

Los datos aislados y crudos son inútiles y no son dignos de confianza; es preciso elaborarlos, organizarlos y confrontarlos con las conclusiones teóricas.

El método científico no provee recetas; sólo un conjunto de prescripciones falibles (perfectibles) para el planeamiento de observaciones y experimentos, la interpretación de sus resultados, y el planteo mismo de los problemas.

Subordinadas a las reglas generales del método científico, y al mismo tiempo en apoyo de ellas, encontramos las diversas técnicas que se emplean en las ciencias especiales: las técnicas para pesar, para observar por el microscopio, para analizar compuestos químicos, para dibujar gráficos que resumen datos empíricos, para reunir informaciones acerca de costumbres, etc.

La ciencia es pues, esclava de sus propios métodos y técnicas mientras éstos tienen éxito: pero es libre de multiplicar y de modificar en todo momento sus reglas,en aras de mayor racionalidad y objetividad.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES SISTEMÁTICO

El conocimiento científico es sistemático: un sistema de ideas conectadas lógicamente.

Todo sistema de ideas caracterizado por cierto conjunto básico (pero refutable) de hipótesis peculiares, y que procura adecuarse a una clase de hechos, es una teoría.

Todo capítulo de una ciencia especial contiene teorías o sistemas de ideas que están relacionadas lógicamente: ordenadas mediante la relación "implica".

Esta conexión calificarse de orgánica:la sustitución de cualquier hipótesis básica produce un cambio radical en la teoría o grupo de teorías.

El fundamento de una teoría dada no es un conjunto de hechos sino, más bien, un conjunto de principios, o hipótesis de cierto grado de generalidad (y, porconsiguiente, de cierta fertilidad lógica).

Las conclusiones (o teoremas) pueden extraerse de los principios, sea en la forma natural, o con la ayuda de técnicas especiales que involucran operaciones matemáticas.

El carácter matemático del conocimiento científico —esto es, el hecho de que es fundado, ordenado y coherente— es lo que lo hace racional.

La racionalidad permite que el progreso científico se efectúe no sólo por la acumulación gradual de resultados, sino también por revoluciones.

Las revoluciones científicas no son descubrimientos de nuevos hechos aislados, ni son perfeccionamientos en la exactitud de las observaciones, sino que consisten en la sustitución de hipótesis de gran alcance (principios) por nuevos axiomas, y en el reemplazo de teorías enteras por otros sistemas teóricos.

A menudo provocadas por el descubrimiento de nuevos hechos imprevistos por teorías anteriores, o por el proceso de comprobación de dichas teorías; y las nuevas teorías se tornan verificables, en muchos casos, con la invención de nuevas técnicas de medición más precisas.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES GENERAL

El conocimiento científico es general: ubica los hechos singulares en pautas generales, los enunciados particulares en esquemas amplios.

El científico se ocupa del hecho singular en la medida en que éste es miembro de una clase o caso de una ley; presupone que todo hecho es clasificable y legal.

No ignora la cosa individual sino el hecho aislado.

La variedad y aun la unicidad en algunos respectos son compatibles con la uniformidad y la generalidad en otros.

Al químico no le interesa ésta o aquella hoguera, sino el proceso de combustión en general: trata de descubrir lo que comparten todos los singulares.

Al descartar detalles y descubrir rasgos comunes a los individuos, al buscar las variables pertinentes (o cualidades esenciales) y las relaciones constantes entre ellas (las leyes), se busca exponer la naturaleza esencial de las cosas naturales y humanas.

El lenguaje científico contiene términos que designan hechos singulares y experiencias individuales, y también términos generales que se refieren a clases de hechos.

Se evita en cierta medida las confusiones y los engaños provocados por el flujo deslumbrador de los fenómenos.

La utilidad: los esquemas generales encuadran ilimitados casos específicos, leyes de amplio alcance que incluyen y corrigen las recetas válidas de sentido común y de la técnica precientífica.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES LEGAL

El conocimiento científico es legal: busca leyes (de la naturaleza y de la cultura) y las aplica.

El conocimiento científico inserta los hechos singulares en pautas generales llamadas "leyes naturales" o "leyes sociales". Tras el desorden y la fluidez de las apariencias, la ciencia fáctica descubre las pautas regulares de la estructura y del proceso del ser y del devenir.

En la medida en que la ciencia es legal, es esencialista: intenta legar a la raíz de las cosas.

Encuentra la esencia en las variables relevantes y en las relaciones invariantes entre ellas.

Hay leyes de hechos y leyes mediante las cuales se pueden explicar otras leyes.

El principio de Arquímedes pertenece a la primera clase; pero a su vez puede deducirse de los principios generales de la mecánica; por consiguiente, ha dejado de ser un principio independiente, y ahora es un teorema deducible de hipótesis de nivel más elevado.

Las leyes de la física proveen la base de las leyes de las combinaciones químicas; las leyes de la fisiología explican ciertos fenómenos psíquicos; y las leyes de la economía pertenecen a los fundamentos de la sociología.

Los enunciados de las leyes se organizan en una estructura de niveles.

Los enunciados de las leyes son transitorios; pero ¿son inmutableslas leyes mismas?

Si se considera a las leyes como las pautas mismas del ser y del devenir, entonces debieran cambiar junto con las cosas mismas; por lo menos, debe admitirse que, al emerger nuevos niveles, sus cualidades peculiares se relacionan entre sí mediante nuevas leyes.

Por ejemplo, las leyes de la economía han emergido en el curso de la historia sobre la base de otras leyes (biológicas y psicológicas) y, más aún, algunas de ellas cambian con el tipo de organización social.

Por supuesto, no todos los hechos singulares conocidos han sido ya convertidos en casos particulares de leyes generales; en particular los sucesos y procesos de los niveles superiores han sido legalizados sólo en pequeña medida.

Pero esto se debe en parte al antiguo prejuicio de que lo humano no es legal, así como a la antigua creencia pitagórica de que solamente las relaciones numéricas merecen llamarse "leyes científicas".

Debiera emplearse el stock íntegro de las herramientas conceptuales en la búsqueda de las leyes de la mente y de la cultura; más aún, acaso el stock de que se dispone es insuficiente y sea preciso inventar herramientas radicalmente nuevas para tratar los fenómenos mentales y culturales, tal como el nacimiento de la mecánica moderna hubiera sido imposible sin la invención expresa del cálculo infinitesimal.

Pero el ulterior avance en el progreso de la legalización de los fenómenos no físicos requiere por sobre todo, una nueva actitud frente al concepto mismo de ley científica.

(1) Hay muchos tipos de leyes , ninguno mejor que otro.

(2) debiera tornarse un lugar común entre los científicos de la cultura el que las leyes no se encuentran por mera observación y el simple registro sino poniendo a prueba hipótesis: los enunciados de leyes no son, en efecto, sino hipótesis confirmadas.

¿Y cómo habríamos de emprender la confección de hipótesis científicas si no presumiéramos que todo hecho singular es legal?


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES EXLICATIVO

La ciencia es explicativa: intenta explicar los hechos en términos de leyes, y las leyes en términos de principios.

Los científicos no se conforman con descripciones, procuran establecer por qué ocurren los hechos como ocurren y no de otra manera.

La ciencia deduce proposiciones relativas a hechos singulares a partir de leyes generales, y deduce las leyes a partir de enunciados nomológicos aún más generales (principios).

Ejemplo, las leyes de Kepler explicaban algunos hechos observados del movimiento planetario; y Newton explicó esas leyes deduciéndolas de principios generales, explicación que permitió a otros astrónomos dar cuenta de irregularidades en las órbitas de planetas que eran desconocidas para Kepler.

La explicación no es necesariamente causal.

La explicación científica es legal, y las leyes causales no son sino una subclase de las leyes científicas.

Hay diversos tipos de leyes, y, por ello, variedad de tipos de explicación científica: morfológicas, cinemáticas, dinámicas, de composición, de conservación, de asociación, de tendencias globales, dialécticas, teleológicas, etc.

La historia de la ciencia enseña que las explicaciones científicas se corrigen o descartan sin cesar.

¿Significa esto que son todas falsas? En las ciencias fácticas, la verdad y el error no son del todo ajenos entre sí: hay verdades parciales y errores parciales; hay aproximaciones buenas y otras malas.

Las explicaciones científicas no son finales pero son perfectibles.



EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES PREDICTIVO

El conocimiento científico es predictivo: imagina el pasado y anticipa el futuro.

La predicción es, en primer lugar, una manera eficaz de poner a prueba las hipótesis; pero también es la clave del control y aun de la modificación del curso de los acontecimientos.

La predicción científica se funda sobre leyes e informaciones específicas fidedignas, relativas a estados de cosas actuales o pasados.

No es del tipo "ocurrirá E", sino más bien de este otro: "ocurrirá E 1 siempre que suceda C 1, pues siempre que sucede C es seguido por o está asociado con E".

C y E designan clases de sucesos en tanto que C 1 y E 1 denotan los hechos específicos que se predicen sobre la base del o los enunciados que conectan a C con E en general.

La predicción científica se caracteriza por su perfectibilidad antes que por su certeza.

Más aún, las predicciones que se hacen con la ayuda de reglas empíricas son a veces más exactas que las predicciones penosamente elaboradas con herramientas científicas (leyes, informaciones específicas y deducciones); tal es el caso con frecuencia de los pronósticos meteorológicos, de la prognosis médica y de la profecía política.

La predicción es perfectible y, si falla, nos obliga a corregir y superar nuestras suposiciones.

Por esto la profecía exitosa no es un aporte al conocimiento teórico, en tanto que la predicción científica fallida puede contribuir a él.

Puesto que la predicción científica depende de leyes y de ítems de información específica, puede fracasar por inexactitud de los enunciados de las leyes o por imprecisión de la información disponible.

(También puede fallar, por supuesto, debido a errores cometidos en el proceso de inferencia lógica o matemática que conduce de las premisas (leyes e informaciones) a la conclusión (enunciado predictivo)).

Una fuente importante de fallos en la predicción es el conjunto de suposiciones acerca de la naturaleza del objeto (sistema físico, organismo vivo, grupo social, etc.) cuyo comportamiento ha de predecirse.

Por ejemplo, puede ocurrir que creamos que el sistema en cuestión está suficientemente aislado de las perturbaciones exteriores, cuando en rigor éstas cuentan a la larga; dado que la aislación es una condición necesaria de la descripción del sistema con ayuda de un puñado de enunciados de leyes, no debiera sorprender que fuera tan difícil predecir el comportamiento de sistemas abiertos tales como el océano, la atmósfera, el ser vivo o el hombre.

La predicción científica se funda en leyes; hay tantas clases de predicciones como clases de enunciado nomológicos.

Algunas leyes nos permiten predecir resultados individuales, aunque no sin error si la predicción se refiere al valor de una cantidad.

Otras leyes; incapaces de decirnos nada acerca del comportamiento de los individuos (átomos, personas, etc.) son en cambio la base para la predicción de algunas tendencias globales y propiedades colectivas de colecciones numerosas de elementos similares; son las leyes estadísticas.

Las leyes de la historia son de este tipo; y por esto es casi imposible la predicción de los sucesos individuales en el campo de la historia, pudiendo preverse solamente el curso general de los acontecimientos.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES ABIERTO

La ciencia es abierta: no reconoce barreras a priori que limiten el conocimiento.

Es refutable en principio.

Las nociones científicas están todas en movimiento, todas son falibles.

Siempre es concebible que pueda surgir una nueva situación (nuevas informaciones o nuevos trabajos teóricos) en que nuestras ideas resulten inadecuadas.

La ciencia carece de axiomas evidentes: cualquiera pueden ser corregido o reemplazado.

Las leyes son hipotéticas, los datos empíricos perfectibles; por ello no es un sistema dogmático y cerrado sino controvertido y abierto.

Es abierta porque es falible y capaz de progreso.

Es metodológicamente cerrada en el sentido de que autocorrectiva: la verificabilidad asegura el progreso.

Toda teoría científica corre el peligro de ser refutada o, al menos, de que se circunscriba su dominio.

El sabio moderno, a diferencia del antiguo no es tanto un acumulador de conocimientos como un generador de problemas.

Prefiere los últimos números de las revistas especializadas a los manuales, aun cuando éstos sean depósitos de verdad más vastos y fidedignos.

Los sistemas de conocimiento científico, como los organismos, mientras están vivos cambian sin pausa.

Éticamente valiosa: nos recuerda que la corrección de errores es tan valiosa como el no cometerlos, y que probar cosas nuevas es preferible a rendir culto a las viejas y garantizadas.

Cambia internamente y debido a sus contactos: resolviendo sus problemas y siendo útil en otros campos.


EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES ÚTIL

La ciencia es útil: porque busca la verdad, la ciencia es eficaz en la provisión de herramientas para el bien y para el mal.

El conocimiento ordinario se ocupa usualmente de resultadosinmediatos; con ello no es suficientemente verdadero ni eficaz.

Cuando se dispone de un conocimiento adecuado de las cosas es posible manipularlas con éxito.

La utilidad de la ciencia es una consecuencia de su objetividad; sin proponerse resultados aplicables, los obtiene.

La sociedad moderna paga la investigación porque ha aprendido querinde.

Es cosa de técnicos emplear ciencia con fines prácticos; de políticos procurar que se empleen en beneficio de la humanidad.

Los científicos pueden, a lo sumo, aconsejar acerca de cómo puede hacerse uso racional, eficaz y bueno de la ciencia.

La técnica moderna es en medida creciente ciencia aplicada.

Pero la tecnología tiene sus propios procedimientos de investigación, adaptados a circunstancias concretas que distan de los casos puros que estudia la ciencia.

Toda rama de la tecnología contiene reglas empíricas descubiertas antes que los principios científicos en los que —si dichas reglas se confirman— terminan por ser absorbidas.

La tecnología es fuente de conocimientos nuevos.

La conexión de la ciencia con la tecnología no es por consiguiente asimétrica.

Todo avance tecnológico plantea problemas científicos cuya solución puede consistir en la invención de nuevas teorías o de nuevas técnicas de investigación.

La ciencia y la tecnología constituyen un ciclo de sistemas interactuantes.

El científico torna inteligible lo que hace el técnico y éste provee a la ciencia de instrumentos y de comprobaciones; y el técnico no cesa de formular preguntas al científico.

La civilización moderna depende, en gran medida, del ciclo del conocimiento: la tecnología moderna come ciencia, y la ciencia moderna depende a su vez del equipo y del estímulo que le provee una industria altamente tecnificada.

Además es útil en la medida en que edifica concepciones empíricas del mundo, y crea el hábito de una actitud de libre y valiente examen; acostumbra a la gente a poner a prueba sus afirmaciones y a argumentar correctamente.

Útil como fuente de apasionantes rompecabezas filosóficos, y como modelo de la investigación filosófica.

En resumen, la ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma, como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente.