lunes, 24 de abril de 2023

Ética. Aristóteles


TEXTO
Etica en Aristóteles (Carpio)


SÍNTESIS

CARPIO, Adolfo.
Principios de filosofía, cap. VI

LA ETICA EN ARISTOTELES

MEDIOS Y FINES

Aristóteles la naturaleza de manera finalista, teleológica.
La naturaleza puede interpretarse finalísticamente, como desarrollándose hacia la realización más perfecta de sus formas.

Esta teleología valdrá también para la acción del hombre.
Los humanos actúan. Y las acciones se orientan hacia un BIEN buscado


JERARQUÍA DE FINES

Hay fines que son medios para otros fines, y fines en sí mismos.

Pero además tenemos que admitir que todos nuestros actos deben tener un fin último.


Aristóteles señala dos características que deberían corresponder a este bien supremo.
1. Tiene que ser final
2. tiene que ser algo que se baste a sí mismo, es decir, que sea autárquico, para no depender de otra cosa.

EUDAIMONÍA

Muchos están de acuerdo en que es la felicidad; y Aristóteles dice: “Tal parece ser sobre todo lo demás, la felicidad, pues la elegimos siempre por sí misma y nunca por otra cosa.” (33)

Pero no hay acuerdo en qué hay que buscar la felicidad: unos, por ejemplo, sostienen que se encuentra en el placer; otros pretenden que se halla en los honores; otros, en las riquezas.

Placer NO

La teoría que sostiene que la felicidad consiste en el placer se llama HEDONISMO (hedoné significa "placer").


LAS TRES ALMAS

En efecto, en el hombre hay tres "almas" o vidas:
1. vegetativa,
2. sensitiva,
3. racional;

El placer evidentemente se refiere al alma sensitiva, a la propia de los animales.
Por ello Aristóteles sostiene que una vida de placeres es una vida puramente animal, y no en función de lo que nos distingue como seres humanos

Hay otra razón. En el placer dependemos del objeto. No seremos autárquicos, como debe ocurrir con el fin último; el placer no es un bien que se baste a sí mismo.


Honores NO
Otros sostienen que la felicidad se logra con los honores.
Aristóteles señala que tampoco en este caso se alcanza la autarquía. Los honores no dependen de nosotros, sino de los demás, que nos los otorgan y quitan.


Riquezas NO

En cuanto a quienes colocan la felicidad en el dinero, "es evidente que la riqueza no es el bien que buscamos, pues sólo es útil para otras cosas",34 es un medio, no un fin.


Aristóteles no rechaza los placeres ni las riquezas, en su medida y de acuerdo a las circunstancias. De hecho considera necesario cierto bienestar material para ser feliz.



VIRTUDES ETICAS Y DIANOETICAS

La felicidad sólo puede encontrarse en la virtud.

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Virtud -(areté)- significa "excelencia", la perfección de la función propia de algo o alguien.

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Debemos preguntarnos en qué consiste la función propia del hombre como tal:

“el vivir parece también común a las plantas, y se busca lo propio del hombre. Hay que dejar de lado, por tanto, la vida de nutrición y crecimiento. Vendría después la sensitiva, pero parece que también ésta es común al caballo, al buey y a todos los animales. Queda, por último, cierta vida activa propia del ente que tiene razón, y éste, por una parte, obedece a la razón; por otra parte, la posee y piensa.” (35)

La virtud del hombre consistirá en la perfección en el uso de su razón, en el desarrollo completo de su alma (o vida) racional.

El hombre no es solamente racional. Tiene también una parte irracional, la facultad de desear, que a veces sigue los dictados de la razón (tal como ocurre en quien se domina a sí mismo), pero a veces no (el caso del incontinente).

Hay dos tipos de virtudes: las de la razón considerada en sí misma (virtudes dianoéticas) y las de la razón aplicada a la facultad de desear (virtudes éticas). (36)


¿Que es la virtud?

VIRTUD

“La virtud es un hábito de elección, consistente en una posición intermedia relativa a nosotros, determinada por la razón y tal como la determinaría el hombre prudente. Posición intermedia entre dos vicios, el uno por exceso y el otro por defecto” (37)

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1. La virtud es un hábito de elección,
2. consistente en una posición intermedia
3. relativa a nosotros,
4. determinada por la razón
5. y tal como la determinaría el hombre prudente.

2b. Posición intermedia entre dos vicios, el uno por exceso y el otro por defecto.
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Para que haya valor moral en una persona, sus actos tienen que ser resultado de una elección, porque un acto realizado de otra manera -por ejemplo, el movimiento involuntario de un miembro- no puede calificarse de moralmente bueno ni malo.

Sólo se alaba o censura las acciones voluntarias. [Aristóteles trata sobre actos voluntarios o involuntarios al comienzo de Nicómaco III.]

Se trata de un hábito. No basta con que una persona, en un caso dado, haya elegido lo debido para que la consideremos virtuosa. "Una golondrina no hace verano", (38). La virtud es cuestión de práctica, es un "hábito", esto es, cierta manera de obrar constante, que se ha hecho costumbre en nosotros.


JUSTO MEDIO

Tal hábito de elección, en tercer lugar, se halla "en una posición intermedia".

En las acciones puede haber EXCESO, DEFECTO y término medio, y en elegir el JUSTO TÉRMINO MEDIO reside precisamente la virtud.

Ejemplos:

Respecto del manejo del dinero, por ejemplo, hay un exceso, la prodigalidad o el despilfarro, y un defecto, la avaricia; la virtud consistirá en la liberalidad o generosidad. Respecto de los placeres, el exceso es la incontinencia o desenfreno; el defecto, la insensibilidad; y la virtud reside en la temperancia, vale decir, en el uso moderado y controlado de los placeres. La temeridad es vicio por exceso, la cobardía por defecto; la virtud consiste en la valentía.


Por último dice Aristóteles que ese término medio, que lo establece la razón, se lo debe determinar "tal como lo haría en cada caso el hombre prudente", el hombre dotado de buen sentido moral.

El término medio depende de las circunstancias

El hombre prudente: éste es el hombre de tino, aquel que mediante larga experiencia ha ejercitado su razón de modo tal que puede discriminar lo que en cada caso concreto corresponde hacer.

La virtud ética superior es la justicia; (39) más todavía, es la virtud misma, así como la injusticia es el vicio, puesto que lo justo señala la debida proporción entre los extremos.


VIRTUDES DIANOÉTICAS

Las virtudes dianoéticas o intelectuales atañen al conocimiento.

Las de la "razón práctica", se refieren a las cosas contingentes, es decir, a las que, en cuanto caen bajo el poder del hombre, pueden ser o no ser, o ser de otra manera.

Son dos:

1. El arte -"hábito productivo acompañado de razón verdadera" 40.
2. La prudencia -"arte práctico verdadero, acompañado de razón, sobre las cosas buenas y malas para el hombre"- 41.


Las otras virtudes intelectuales conciernen al puro conocimiento contemplativo.
1. Ciencia (epistéme) -"hábito demostrativo" 42-,
2. Intuición (intelectual) o intelecto (nóus),
3. Sabiduría (sophía).

En estas virtudes del pensamiento, se encuentra la felicidad perfecta, pues, en efecto, la vida teorética se basta a sí misma, y llena entonces la condición que debe tener el fin último.

NOTAS.
28 Cf. op. cit. XII, 7, 1072 b 24-28.

29 1072 b 3.

30 1072 b 13-14.

31 Cf. Div. com., Paradiso XXVIII, 41-42.

32 A. H. ARMSTRONG, Introducción a la filosofía antigua (trad. esp., Buenos Aires, Eudeba, 1966), p. 151.

33 Ética nicomaquea I. 7. 1097 a - b.

34 op. cit. I. 6. 1096 a 6-7 (trad. M. Araujo - J. Marías).

35 op. cit. I, 7, 1097 b 33 -1098 a 5 (trad. cit)

36 Cf. op. cit. I, 13, 1103 a.

37 op. cit. II, 6, 1106 b 35 - 1107 a 3.

38 op. cit. I, 7, 1098 a -19

39 op. cit. V, I, 1129 b 25 ss.

40 op. cit.. 1140 a II (tr. Gómez Robledo).

41 op. cit.. 1140 b 7 (id.).

42 op. cit., 1139 b 32.

43 op. cit. 1141 a 8

44 Cf.. op. cit., 1141 a 16-20.

45 op. cit., X, 7, 1177 a 28 ss.

46 op. cit. 1178 a.

47 op. cit., 1177 b 27 ss.

48 op. cit. 1177 b 31 ss.

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